Covid persistente: el coronavirus también deja secuelas indescifrables

Aproximadamente un 10% de las personas que se infectan de coronavirus, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), continúan teniendo síntomas como mínimo tres meses después de contagiarse pese a que las pruebas diagnósticas dan negativo y no hay restos del virus. Muchas llevan hasta un año así. Estos síntomas, que en teoría no deberían prolongarse más allá de tres semanas, son variados y van desde la fatiga, la disnea (o dificultad respiratoria), los dolores torácicos y de cabeza hasta las taquicardias e incluso la niebla mental. Esto es lo que se denomina síndrome del covid persistente (o ‘long covid’ en la literatura científica anglosajona), sobre el que aún no existe consenso médico debido a su gran desconocimiento. En Catalunya, unas 1.500 personas con este síndrome forman parte del Col.lectiu d’Afectades i Afectats Persistents per la Covid-19, pero seguramente hay muchas más que no forman parte de esta organización. En toda España hay unos 3.000 organizados en otros colectivos. Todas ellas se contagiaron en la primera oleada de la pandemia, continúan teniendo síntomas un año después y les une un sentimiento común: «Sentimos que la medicina no da respuesta a nuestra problemática. Es una enfermedad nueva, necesitamos investigación y eso se consigue con más inversión en salud», define al otro lado del teléfono una de sus portavoces, Sílvia Soler. Hasta el pasado enero, el Ministerio de Sanidad no incluía el covid persistente en su información científica sobre coronavirus.

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