La doble soledad de los sordos por el coronavirus

Sergio vive delante del mercado de Trinitat Nova, en uno de los barrios más castigados de Barcelona, en un lugar cuya renta familiar es siete veces inferior a la de Pedralbes, vecindario con el que comparten la Ronda de Dalt y poco más. En estos días de incertidumbre, como hace todo el mundo, intenta estar al tanto de las noticias, del avance de la pandemia, de la evolución del confinamiento. Sergio vive solo y es sordo desde los siete años. Soporta un aislamiento dentro del aislamiento, pues aunque trabaja y es una persona autónoma, las carencias de la sociedad hacia las personas con discapacidad suelen hacerse más evidentes en momentos de crisis global. «Me siento como un pájaro encerrado en la jaula, sin poder comunicarme ni distraerme con otra persona». 

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