Los contagios caen con fuerza en los países con confinamientos domiciliarios

La segunda ola de la pandemia de coronavirus sigue barriendo el continente europeo con virulencia aunque parece haber alcanzado ya el ansiado pico máximo de la curva de contagios. La incidencia permanece estabilizada desde hace una semana ligeramente por encima de los 600 casos por 100.000 habitantes a 14 días, un nivel altísimo del que va a ser difícil bajar con rapidez. La fuerte caída de los contagios en los países que han implantado confinamientos más estrictos es una de las razones que explica un frenazo que no puede hacer olvidar que la factura en vidas humanas está siendo muy elevada. El número de fallecidos desde el 1 de julio sube ya a 98.308 y es muy probable que acabe superando los 175.509 de la pasada primavera.

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