«Más tranquilos» y con «menos angustia»: así mejora el estado anímico de los vacunados

Araceli Vallejo, jubilada de 64 años y vecina de Sant Celoni (Vallès Oriental), ha pasado un último año «muy triste». Ha visto muy poco a sus nietos, sobre todo a los dos que viven en Barcelona (los otros dos viven en Sant Celoni), debido al confinamiento comarcal. «Además, mi padre tiene 96 años y me daba pena que los últimos años de su vida fueran así», cuenta. Pero el estado anímico de Vallejo ha dado un vuelco hace poco más de un mes, concretamente desde que se vacunó contra el coronavirus.

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