Vimos venir el tren pero no nos apartamos

Cuando el pasado 19 de diciembre escribí que había que cancelar la Navidad lo hice desde la impotencia. Estábamos parados en una vía viendo cómo se acercaba el tren pero íbamos a ser incapaces de apartarnos. Por desgracia, así ha sido. El tren del virus ha vuelto a pasarnos por encima y en este caso no tenemos ni la disculpa de no haberlo visto venir.

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